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Antes de que se encienda la pradera.


La situación del país no podría ser más crítica: las arcas de la nación están vacías, el dólar «innombrable» está por las nubes, la producción por el piso, PDVSA destruida, el narcotráfico y la corrupción campean, el crimen sobrepasó todo límite concebible, se entrega nuestro territorio a Guyana, diariamente hay cortes de agua y de luz, se producen numerosas protestas, entre otros tantos problemas. Por eso, el titular dominical de la revista colombiana Semana señala que «Venezuela está al borde de un ataque de nervios».  (http://to.ly/psfq ).

Ante tan adverso panorama, el Régimen, en lugar de llamar a un amplio diálogo nacional, para propiciar una transición ordenada, reacciona con furia, radicalizando sus posturas y reprimiendo a la población.

Por su parte, la Oposición, unida en torno a la MUD, tampoco muestra señales de racionalidad, y permanece indiferente ante la gravedad de la situación; su objetivo se limita simplemente a obtener algunas alcaldías en las próximas elecciones del 8 de diciembre. Inservibles camarotes de un Titanic que se hunde rápidamente.

En el ambiente se palpa un descontento general hacia la clase política, ya sea del gobierno o de la oposición, la cual es percibida como una camarilla irresponsable, que obra motivada solamente por sus intereses personales y no en función de los intereses de la nación.

Esta combinación de factores amenaza la existencia misma de la patria, ya que cualquier hecho podría desencadenar un estallido social de proporciones incalculables; imposible de contener, debido a la falta de liderazgo.

Por eso es tan importante reducir las tensiones, y buscar un camino de cordura y de entendimiento. Y el primer paso para lograrlo sería, sin duda, la destitución de Nicolás Maduro, alegando la tesis de la doble nacionalidad.

Maduro es colombiano, sin importar donde haya nacido, porque su madre es colombiana, y porque él se residenció en Cúcuta durante su infancia. Por tanto, cumple con las dos condiciones que exige el artículo 96 de la Constitución de Colombia para ser «colombiano por nacimiento».

La destitución de Maduro permitiría iniciar una transición ordenada, en la que participen todos los sectores, a fin de buscar soluciones a los problemas más importantes del país.

Esto hay que hacerlo antes de que una chispa encienda la pradera y arda toda Venezuela. Aún estamos a tiempo.

@LuisSemprumH
@VFutura

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