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Carta de la ANEECAM enviada a la FAO

«Señores representantes de la FAO en Venezuela.

Venezuela está siendo víctima de un régimen que promueve el hambre. La destrucción de la economía y el aparato productivo ha puesto en peligro la seguridad alimentaria de la Nación y por eso, el pueblo es humillado haciéndole hacer largas colas para comprar los escasos productos que hay, desmejorando su calidad de vida.

La seguridad alimentaria es un derecho consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Este derecho se viola con la implementación de la tarjeta de racionamiento que controla lo que compra el consumidor y cuando lo compra. Esto es un mecanismo de vigilancia que tiene la intención de hacer dependiente del sistema político y económico al venezolano aprovechándose de sus necesidades alimenticias, a través del registro biométrico que se implementará en la red comercial de distribución de alimentos Mercal. El régimen tiene la potestad de decidir a quién se le otorgará la tarjeta y quienes podrán registrarse en el sistema biométrico.

Esta nueva medida, al igual que las anteriores medidas tomadas en el ámbito económico y agroalimentario por el Ejecutivo, es un control que NO resuelve el problema de la producción nacional.

Este tipo de medida demuestra el fracaso del modelo económico socialista, pues cada día el régimen hace al pueblo venezolano cada vez más dependiente de las importaciones. El Ministro de Alimentación, ha dicho que las últimas importaciones de alimentos provenientes principalmente de Argentina y Brasil rondan los 1700 millones de $. Todos los episodios de escasez repetitivos que estamos viviendo son atentados contra la Seguridad Alimentaria de la Nación, y son evidencias claras de importantes decisiones políticas que adrede comprometen nuestra soberanía alimentaria.

Si se invirtiera al menos un tercio de estas divisas en mejorar las condiciones rurales, promover la investigación y actualización tecnológica y real apoyo a los productores nacionales, no existirían estos niveles exacerbados de escasez y desabastecimiento crónico y crítico. Según el artículo 305 de la Constitución que expresa: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor” este régimen ha roto la ley.

El régimen insiste en echarle la culpa a la ficticia guerra económica y al incremento del consumo de alimentos por parte de los venezolanos. La guerra económica la ha impulsado el propio gobierno desangrando las arcas del tesoro con la corrupción de CADIVI dejando sin divisas al país para importar alimentos, el monopolio de las divisas la tiene el gobierno por lo tanto es responsable de su asignación. El aumento del consumo sucede en todos los países, donde de manera natural crece la población; el argumente del régimen evidencia la poca planificación existente para atender la demanda creciente de los venezolanos. El bachaqueo es una problemática que surge como consecuencia de políticas económicas erradas, al tener una moneda que no vale nada, cada día más devaluada, un sistema de control de cambio que no refleja el valor real de la divisa, convirtiendo el contrabando de extracción en un negocio rentable que cuenta en muchos casos con complicidad de entes estatales.

La falta de alimentos y la ausencia de producción interna en nuestro país, son terribles consecuencias de las políticas fracasadas de modelos económicos marxistas: la inflación de Venezuela es de las más altas del mundo y los niveles de corrupción son incontrolables.

Ante esta fuerte crisis, el pueblo de Venezuela ha salido a protestar en las calles de forma legítima. El régimen frente a esto, ha arremetido con alevosía y sobretodo contra los más pobres que acceden a la red MERCAL, incrementando los precios de los productos básicos, tales como: leche (52% de incremento), pollo (50%), carne (67%), entre otros; y no sólo los de ésta red de distribución, sino los productos que permanecían regulados como: leche, café, aceite, harina precocida, azúcar y pasta; lo que representa un incremento promedio de 200 % siendo otro duro golpe al bolsillo del venezolano, disminuyendo el poder adquisitivo, aumentando la inflación de alimentos en 30% en sólo 3 meses y ocasionando el arribo de la canasta alimentaria a 10200bs, por lo que se necesitarían 3 salarios mínimos para poder adquirirla.

Es por esto que desde la ANEECAM, como parte de la JUNTA PATRIÓTICA ESTUDIANTIL Y POPULAR, que suscribe el Manifiesto de Mérida del 2 de Marzo, seguiremos dando el debate en las COLAS, en los abastos y automercados, promoviendo los comités de defensa de los consumidores para exigir el cumplimiento del derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria establecida en el artículo 305 de nuestra Constitución.

No es libre un pueblo que depende del Gobierno para comer.

Libertad o Nada»

Por la Asociación Nacional de Estudiantes y Egresados de las Ciencias del Agro y del Mar, suscriben los abajo firmantes

Saúl López (Presidente ANEECAM), Miguel Peña (ANEECAM-Agronomía UCV) Francisco Salcedo (Sec. Gral. Agronomía UCV), Argenis Aparicio (Consejero de Facultad de Agronomía UCV), José Morocoima (Rep. Egresados FAGRO-UCV), Daniel García (Pte. C.E. Agroindustrial-UNET), Eduard Cordon (Pte. Centro de Estudiantes de Agronomía UNET), Joyce Duque (Agronomía UNET), Mervin Primera (Pte. del C.E. Agronomía UNEFM), Wisen Nim (UNELLEZ Cojedes), Jhoender Jimenez (UNELLEZ Cojedes), Carlos Espina (Pte. del C.E. Agronomía LUZ), Ladimiro Sánchez (Sec. Gral. Agronomía LUZ), Luis Alvarado (Agronomía LUZ), Jorge Vargas (UNELLEZ Portuguesa), Yonny Ortiz (UNELLEZ Portuguesa), Luis Gómez (UNELLEZ Portuguesa), Samuel Márquez (ULA Trujillo), Gerardo Rodríguez (ing. Forestal-ULA Mèrida), Simón Rojas (Agronomía- UCLA), Luis Betancourt (UDO Monagas), Jacob Acuña (FUNDACEA-UWC Barinas), Roger Varela (Pte C.E. Agronomía IUPSM Mèrida), Denny Sánchez (Agronomía UNERG). Oriangel Coronado (TSU Agroalimentaria, IUT Cumaná), Susej Maurera (UNERG, Zaraza)

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