Saltear al contenido principal
Redes sociales

¿Por qué el fin de la guerra Siria puede ser una mala noticia para el chavismo?

1 agosto, 2018
liboda98

Por @cesarsabas de @Rumbo_Libertad

Desde que Rusia intervino en Siria todo cambió: aquél régimen que parecía perdido de repente recuperaba terreno y una intervención internacional en su contra se hizo impensable. Ayer mismo, luego te tener el su poder las principales ciudades del país, y la mayor parte del territorio, especialmente aquello que llamamos “la Siria útil”, es decir, la zona habitable, el gobierno y los kurdos anunciaron sus intenciones de negociar y poner fin a la guerra civil. Una vez vencidos el Estado Islámico (ISIS) y los demás grupos yihadistas, un acuerdo entre el gobierno y los kurdos serviría para considerar que dicha guerra es cosa del pasado.

Por supuesto, el vencedor sin dudas es el gobierno de Bachar Al Assad, el mismo que ha sido apoyado diplomáticamente por el régimen chavista. Y una Siria administrada por Bachar Al Assad va a darle a su vez apoyo diplomático, véase retórico al chavismo. Entonces, ¿por qué digo que el fin de dicha guerra podría ser una mala noticia para el gobierno venezolano?

La razón es muy sencilla: La crisis venezolana ha sido opacada los últimos años por la guerra Siria y por el problema de Corea del Norte.

De nada servía protestar intensamente, demostrar el crímen que el castrochavismo ha hecho con toda una nación, la persecución, los asesinatos, etc. porque cuando no había una prueba de misiles de Corea del Norte, acto seguido de una amenaza de su tirano con iniciar un ataque masivo sobre Estados Unidos, había entonces alguna noticia impactante sobre Siria. Mientras en 2014 los jóvenes salimos a las calles decididos a hacernos sentir, en Siria el ISIS penetraba en Irak y tomaba ciudades. Mientras la UCV era atacada el ISIS amenazaba con exterminar a yazidies y cristianos. En junio del mismo año ISIS tomaba Mosul en Irak y proclamaba el califato, declarándole la guerra al resto de la humanidad (literalmente). Mientras Venezuela se consolidaba como un narcoestado, Siria se convertía en el mayor campo de entrenamiento de terroristas, para bañar en sangre las calles de Europa (lo cual hicieron). Podíamos subir a las redes imágenes de cómo la Guardia Nacional golpeaba salvajemente a estudiantes, pero ISIS subía a las redes imágenes de como decapitaba con cuchillo a sus secuestrados. Denunciábamos cada vez que un estudiante era asesinado con un disparo, ISIS publicaba un video en HD de como quemaba viva a las personas. Ante más imágenes de las largas filas para conseguir productos básicos en Venezuela se anteponían las imágenes de los niños crucificados por ISIS.

Una vez que la oposición gano la Asamblea Nacional el gobierno decidió desconocerla. Hubo una reacción, especialmente en América Latina, pero, ¿dónde estaban las preocupaciones de las grandes potencias? En el complicado tablero de ajedrez sirio, y especialmente atentos que no hubiese un accidente que ocasionara una crisis internacional fuera de control. Recordemos que hasta un avión ruso fue derribado al entrar por error en el espacio turco. Los israelíes comenzaron a penetrar el cielo sirio para atacar al Hezbollah. Turquía intervino contra los kurdos. Estados Unidos envió asistentes militares para apoyar a los kurdos. Un error y una catástrofe podían ocurrir. ¿Era la crisis venezolana rival para la siria? Francamente no.

Ahora todo parece cambiar. Pareciera que Corea del Norte no será aquél problema que tanto dolor de cabeza nos daba, o por lo menos será uno más pequeño. Siria va camino a estabilizarse y pacificarse. Habrá un gobierno sirio que le dará su voto al castrochavismo en la ONU, pero solo eso podrá hacer. El gobierno sirio recién sale de una guerra civil que lo deja demasiado débil como para dar un apoyo efectivo a nada. Un gobierno que ni siquiera será verdaderamente soberano: será más un Estado satélite de Rusia que un país independiente.

Pero una Siria pacificada no desviará más la atención internacional. Aquellos que abogamos por una intervención de la comunidad internacional en Venezuela tenemos una gran oportunidad. Ahora el terreno estará abonado para que en el exterior se pueda ver con claridad las magnitudes de la crisis venezolana, se podrá apreciar en toda su intensidad el éxodo migratorio y habrá más espacio para discutir sobre los peligros de tener en el Norte de la América del Sur a un narcoestado promotor del caos en la región. Con Bachar Al Assad el régimen venezolano asegura un voto en la ONU, pero pierde algo vital: focos de distracción internacional que lograban invisibilizar sus crímenes.

Volver arriba