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Redes sociales

La necesidad de un gran movimiento

Por @DavidGuenni

Venezuela exhibe, en este mismo instante, todos los indicadores de estar situada en una encrucijada decisiva. El sistema político se encuentra en estado terminal, la situación de la economía real es apocalíptica, la representación de la sociedad es ya imposible para los “dirigentes” mediáticos, el quiebre moral es demasiado profundo y la desintegración social parece indetenible. Ante este escenario, los partidarios de la Libertad no podemos siquiera pretender negar lo que se hace obvio ante los sentidos: necesitamos organizarnos en un gran movimiento hacia el renacimiento de Venezuela.

Quiero aprovechar estas líneas, desde ya, para dar mi acostumbrado espaldarazo a todos aquellos compañeros de la Resistencia. En ella hay miles y miles de personas que no conozco, a muchos conozco sólo por medio de las redes digitales, y también hay miles de venezolanos que son Resistencia sin estar consciente de ello. Pero todos los que se han mantenido firmes con las posturas de esta fuerza adversa a la dictadura, al colaboracionismo, a la esclavitud, a la invasión comunista y a la destrucción de nuestra patria merecen mi más profundo respeto y mi más sentida admiración. ¡Ustedes son la verdadera semilla delporvenir!

Ahora bien, me toca recalcar lo evidente: el régimen sigue en pie. La Resistencia, claro, existirá mientras el régimen despóticopermanezca allí. Por ende, los que formamos parte de ella y que, además, tenemos vocación política, elegimos trabajar en pro de materializar estructuras más sólidas, en el marco de aquella gran fuerza movilizadora que ya existe a nivel nacional. Algunos venezolanos nobles ya lo han hecho: sus movimientos incluso ofrecen alternativas consolidadas en torno a idearios muy propios y genuinos.

Pero está claro que la tendencia «libertaria» -si es que la nuestra ha de tener alguna etiqueta temprana- sigue sin ofrecerle a la Resistencia una vía organizativaamplia, capaz de erigirse comofrente republicano y nacionalista por la Libertad y la Soberanía. Porque es en ESO en lo que necesitamos estar los jóvenes con vocación por lo público: forjando las alianzas que constituirán el tejido sobre el cual daremos nuestro aporte a la creación de esa gran obra de arte que es el porvenir venezolano.

Y que conste que no estoy hablando aquí de que «el país clama a gritos por…», «existe una imperiosa necesidad histórica de…», «las circunstancias y la dinámica nos han conducido hacia…», «las condiciones están dadas para…». No.La decisión de muchos de nosotros de complementar nuestro trabajo diario -y nuestra vida profesional- con la formación de un frente político, responde a la ambición de generar cambios profundos en nuestro entorno – desde la autonomía y la independencia organizacionales. Aquí y en cualquier otro espacio lo digo, sin que me quede nada por dentro: somos muchachos con sentido de trascendencia histórica y de responsabilidad elitista; no queremos pasar por este mundo sin dejar una grandísima impronta en el devenir de nuestra Nación. Deseamos, por supuesto, que esa impronta sea la obra más noble y digna que nuestros espíritus pueden crear.

Sin embargo, esta “justificación” no acaba allí. Creemos que Venezuela merece contar con la franca, sólida y explícita apertura de su espectro político-ideológico [un fenómeno que sería algo inédito en su historia]; quién quita,pues…¡quizá hasta logremos superar el espectro político-ideológico caduco, de los últimos dos siglos de historia universal! En este sentido, los partidarios de la Libertad y la Soberanía tenemos por delante la titánica aventura de articular pensamiento, reflexión, estudio, ideas, soluciones, propuestas, innovación… con acción, discurso, transformación, creación, expresión, agencia, cambio, transvaloración, elevación… Es por eso que nos hemos abocado a concretar los primeros pasos hacia la composición y constitución de una matriz de organizaciones y frentes: una gran estructura capaz de darle a Venezuela respuestas fértiles – radical y diametralmente opuestas a las de la Izquierda.

Sí, correcto: estoy señalando abiertamente que la Izquierda debe ser duramente excluida y combatida, sin tregua. ¡Abiertamente!

Vamos a ir más allá del problema cultural; vamos a lo político, vamos a lo empresarial, vamos a lo educacional, vamos a lo técnico, vamos a lo artístico, vamos a lo científico, vamos a lo intelectual, vamos a lo “social”, vamos a lo productivo, vamos a lo ambiental, vamos a lo estatal (burocracia, seguridad y defensa, arquitectura del poder, servicios, etc.)… ¡y a todo nivel! Cada quien desde su trinchera, cada quien en el puesto que se ha ganado; eso sí: firme en sus posturas y convicciones, como lo hemos estado siempre en la Resistencia (cuyo germen existe desde 1999, por cierto).

Y es en estecontexto en el que se comprende la necesidad de una gran alianza republicana y nacionalista: brazo político de ese grandioso cúmulo de venezolanos partidarios de la Libertad y la Soberanía, creadores de su «ahora qué»; claros en su entendimiento de que al sistema no se le destruye desde adentro, sino que se le asedia operando fuera del mismo. Insisto: NO podremos ganar esta guerra contra la Izquierda si permanecemos en el aislamiento y la atomización.

¡Vayamos generando estruendo con nuestras pisadas, cual sabios-guerreros, hacia nuestra autoafirmación!

¡Libertad o nada!

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