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¿Qué eres? y ¿Qué buscas? parte I

         Nuestra realidad es una ilusión. Existencia artificial generada por razonamientos torcidos de pretendida sapiencia exacerbada, sentidos que perciben con una moral decadente incapaz de mirar más allá del bien y del mal. 
 
        Vida plagada de engaños, modificaciones creadas por espectros eclesiásticos, grandes devoradores de fuerza, vampiros religiosos sedientos de energía; parásitos incapaces de “ser” solos, por obra de su propia torpeza. 
 

        Historia llena de supuestas virtudes e ideas ajenas al hombre, valores degenerados para hacer ver al ser humano como bestia; como un animal en necesidad de cadenas, que ansía ser dominado por una voluntad ajena. Vivimos una realidad prestada; inquilinos de un mundo quimérico que exige como pago nuestra Libertad.

 
       Pero cómo percatarnos de esto cuándo es la misma falta de consciencia, acerca del propio existir, la que originó este monstruoso espejismo. Es por no saber quién se es, que estos males, salidos de aquella pequeña caja de pandora oculta en los rincones de la ignorancia, pueden proliferar. 
 
        La primera pregunta que debe hacerse un hombre entonces, para curare de esta enfermedad y salvarse de este mundo platónico -que aguarda por nosotros con fauces abiertas para tragarnos enteros dejando atrás meros recipientes vacíos que desean con ansias conocer a Hades-, es. ¿Quiénes somos? O mejor dicho ¿Qué soy? Porque se es un Uno,  individual. Se es una totalidad de elementos, que por sí solos no valdrían nada y que al juntarse  forman un ser separado, diferente a todos los demás. Se es uno solo. Se es un Único. 
 
        ¿Qué soy? Es la pregunta que define nuestra vida y nuestro actuar, decir y pensar. Pregunta que no es ajena a ningún hombre, porque es en los primeros años de nuestro andar que encontramos el génesis de esta cuestión. Es una que, como niños, ya le habíamos encontrado respuesta en la pureza de nuestro espíritu infantil; alejado aún de todos esos ideales débiles, de caminos errados -orientados por voces mortuorias del pasado- que pretenden llevarnos de la mano a una realidad muerta, inexistente. 
 
        Haya sido por inocencia o por la vileza desbordante de aquellos dedicados a la promulgación de estos valores -seres vegetativos cuya vida se basa en la búsqueda creyentes para reafirmar en ellos aquellos pensamientos en los cuales ni ellos mismos creen- la verdad es que fuimos engañados. Fuimos embaucados para dejar de ver lo que veíamos, para odiarnos a nosotros mismos, para olvidarnos de lo que somos en realidad. 
 
Y tú ¿Qué eres?
 
Carlos Da Silva
@CDDSA
@VFutura

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