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Ramos Allup reconoce que su familia tiene vínculos con el chavismo

Luego de conocerse las sanciones contra uno de sus parientes, el parlamentario más antiguo de Venezuela dijo que no tenía responsabilidad alguna.

Prensa Rumbo Libertad, Caracas

Las denuncias realizadas contra el diputado Henry Ramos Allup y vínculos con el gobierno a través de su familia no es algo que tome a nadie por sorpresa. Pero esta vez, el parlamentario adeco que ha ocupado el cargo legislativo desde hace décadas, ha tenido que reconocerlo públicamente. Y es que su cuñado está en medio de una trama de corrupción criminal que lo asocia al gobierno. Desde septiembre de 2012, el nombre de Francisco D’Agostino se encuentra entre los propietarios de la empresa Derwick, contratista que recibió 12 asignaciones para obras eléctricas de PDVSA, Corpoelec y Sidor sin tener experiencia (entre los años 2009 – 2012), que además vendió equipos usados con sobreprecio como si fueran nuevos.

En ese tiempo D’Agostino, quien pertenecía al mismo entorno social de los dueños de Derwick (entre ellos Leopoldo Alejandro Betancourt López y Pedro Trebbau López) entabló conversaciones con Thor Halvorssen, venezolano nacionalizado estadounidense y presidente de la Human Rights Foundation, para tratar de limpiar la imagen de los empresarios. Tras ese primer contacto, Halvorssen denunció la vinculación de D’Agostino con la empresa eléctrica, acusando al cuñado de Ramos Allup de ser accionista y partícipe en una estructura de sobornos para lograr contratos del gobierno. Halvorssen, al igual que el exembajador de Estados Unidos en Venezuela, Otto Reich, demandó a los López, Trebbau y D’Agostino, en el país norteamericano. La solicitud se fundamentaba en la aplicación de la Ley de Organizaciones Corruptas y bajo la influencia de Crimen Organizado, conocida como Ley Rico.

El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Henry Ramos Allup, se pronunció ante las acusaciones que se realizan a su cuñado Francisco D’Agostino, quien se encuentra asociado al caso de la empresa venezolana Derwick Associates por estafa a la nación. A través de una entrevista al portal web “El Pitazo” Ramos Allup manifestó: “yo no tengo que responder por la responsabilidades de mi cuñado. Tengo suficientes haberes hereditarios como para mantenerme dedicado a la política que ha sido mi único oficio pese al título de abogado. Hagan una investigación de mis cuentas y no encontrarán nada”.

Durante la entrevista recalcó que no se opone a una solicitud de investigación en contra de su cuña en la AN: “Que investiguen lo que les dé la gana. Eso es con Francisco D’Agostino. A mí me pueden revisar de punta a cola… Qué tengo que ver yo con los bolichicos. Conozco a sus abuelos y su madre porque fui vecino de ellos en Valencia, pero la vecindad no me hace responsable de sus acciones” dijo.

 

TRADICIÓN FAMILIAR

Ramos Allup puede decir misa, pero nadie le cree y con motivos. Y es que no es la primera vez que su familia aparece vinculada al gobierno. Su hijo, Reinaldo Ramos D’Agostino, de 24 años (quien es el menor de tres hermanos), figura como socio de una compañía registrada en 2015 en el estado norteamericano de Florida, que ha hecho negocios con Odebrecht y estuvo involucrada en la trama de corrupción que esta sostuvo con el gobierno de Chávez, Maduro y buena parte de los gobiernos izquierdistas de Latinoamérica.

Además, otro de sus vástagos, Rodrigo Ramos D’Agostino, es el vicepresidente administrativo de D’Agostino & Co, la instancia corporativa del conglomerado familiar (por el lado materno) que tiene líneas de negocio en construcción, finanzas y telecomunicaciones, todas aristas en las que han hecho con el chavismo.

A inicios de 2017, Ramos Allup instó a sus hijos a irse del país y ellos efectivamente hicieron caso. Según la esposa de Allup fue para garantizarles que estuviesen bien lejos de la dictadura, la represión y la inseguridad. Más muchos señalaron la conveniencia del asunto: justo estaba el caso Odebrecht en su apogeo, tribunales de 5 países estaban emitiendo órdenes de arresto a implicados en la trama de corrupción y ya se señalaba a Maduro y varios venezolanos como implicados. Las empresas de los Ramos estaban ya entonces bajo sospecha. El caso Derwick es apenas el último eslabón de una larga cadena de macoyas, negocios turbios y cercanos al gobierno que se descubre con Allup en medio.

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